Medicina Psicodélica, Un Nuevo Horizonte

No es algo nuevo la implementación de sustancias como la morfina para el tratamiento analgésico de enfermedades terminales como el cáncer, sin embargo cada vez se van sumando más y más nuevos modelos de implementación psicodélica. Cada una se ha convertido en el cerrajero de una era que abrirá nuevas puertas hacia un futuro difuso (al menos hasta ahora).

Actualmente hay investigaciones que apuntad que dichas sustancias que comparte un patrón con algunos hongos alucinógenos, tengan una respuesta favorable ante episodios de depresión y estrés postraumático. Pero son muchos los que se preguntan si hay una mejora real en el uso de productos que actúan directamente sobre el sistema nervioso (psicotrópicos)

En su forma comercial, los psicotrópicos actúan directamente sobre el Sistema Nervioso Central y pueden generar ilusiones ópticas, cambios de consciencia y cambio del comportamiento. Sin embargo, para fines médicos la que más ha generado revuelo en su implementación dentro del campo de la salud, ha sido sin lugar a dudas el LSD (Dietilamina de ácido Lisérgico). Pero nos enfocaremos más en la Psilocibina (una sustancia parecida).

Primero haremos un breve bosquejo de sus orígenes y descubrimiento para así entender cómo estás sustancias parecidas han sido toda una revelación en los últimos años, pero no menos controvertida claro.

Un encuentro casi accidental y otro no tanto

Ambas drogas fueron descubiertas en circunstancias diferentes, el LSD fue sintetizado por el científico Albert Hofmann en Suiza en el año 1938, usando como elemento base la ergotamina, la cual deriva de un hongo (cornezuelo). Pronto diferentes grupos de terapeutas y psiquiatras vieron en este compuesto un uso prometedor en distintos trastornos mentales. También fue utilizada en la década de los 60 por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) sobre jóvenes militares y agentes sin sus conocimientos. Sin embargo, el uso recreativo por parte de distintos grupos culturales en la década de los 70 provocó su prematura prohibición.

En cambio la Psilocibina tuvo un descubrimiento más accidental que el LSD. Sus efectos fueron presenciados en primera instancia por el banquero estadounidense R. Gordon Wasson cuando ingirió algunos hongos que contenían dicha sustancia bajo el contexto de una ceremonia cultural de México. Dicho hallazgo fue documentado en un artículo de la revista Life por él mismo. Posteriormente el mismo Albert Hofmann desarrolló un método para obtenerla artificialmente.

Con esto el destino de ambas sustancias se entrelazó, y hasta nuestros días siguen dando de qué hablar, pero más que por aspectos negativos, sus efectos en cara a la depresión y estrés postraumático pronto serán una realidad. Pero ¿Cuánto tardará? Sí, de eso hablaremos.

Un enfoque revolucionario pero lento

Lo primero a tomar en cuenta es que la Psilocibina  es mucho menos controvertida que el LSD, por lo cual al ser parecidas los permisos del gobierno son más “suaves” para la investigación de sus efectos.

En estudios recientes se ha demostrado que la Psilocibina reduce en un 80% el efecto de la depresión en pacientes con cáncer terminal.  También se descubrió que es muy eficaz al actuar en conjunto con las terapias cognitivo-conductuales en pacientes adictos al tabaco (por ejemplo).

Todo esto gracias a que los efectos de la psilocibina actúan directamente sobre la amígdala cerebral (centro regulador de las emociones y los impulsos) de esta forma le es mucho más sencillo repasar la barrera hematoencefálica (algo que no logran muchos antidepresivos).