Coronavirus: Signos de Esperanza en los Hospitales de París

En febrero de 2020, el COVID-19, se llevó en París, al primero de lo que ahora se ha convertido en más de un cuarto de millón de muertos en Europa.

En los nueve meses transcurridos desde entonces, el jefe de cuidados intensivos, Philippe Montravers, y los 150 médicos y enfermeras que dirige en el imponente Hospital Bichat en París se han convertido en expertos en la pandemia.

Y ese conocimiento ha resultado invaluable contra la segunda oleada mortal del virus que nuevamente amenaza con abrumar los sistemas de salud europeos.

El Doctor Montravers, quien sufre de las secuelas por haber sufrido la enfermedad, detalla el progreso que él y su equipo han logrado desde que lucharon contra la espantosa ola inicial de casos la primavera pasada.

Los avances terapéuticos que están ayudando tanto al Hospital Bichat como a otros hospitales a resistir mejor la renovada marea de infecciones.

Bichat fue en febrero el primer hospital fuera de Asia en registrar la muerte de una persona infectada con el virus: un turista de 80 años de China.

Primera ola

En la primera ola, la gente no se atrevía a ir a los hospitales, tenían miedo a infectarse, y cuando llegaban ya estaban bastante mal, por lo que el personal del hospital tenía que correr, para poderlos atender, entubar y ventilar a los pacientes graves.

No se tenía mucho conocimiento sobre le virus, y en muchos casos se tomaron decisiones equivocadas.

Pero gracias a los conocimientos adquiridos y nuevos medicamentos disponibles la segunda ola ha sido diferente en los hospitales de París.

Segunda Ola

Ahora, hay tratamientos con esteroides que no estaban disponibles para los médicos de Bichat durante el inicio de la pandemia.

También, el personal de saludo, ha aprendido a no poner a los pacientes en ventiladores si es posible, sino a mantenerlos despiertos y bañados en oxígeno, dispensado a través de máscaras faciales en lugar de tubos invasivos.

Los enfermos también son más inteligentes y se han educado en el virus, y buscan ayuda antes para sus síntomas, lo que los hace más fáciles de tratar.

En conjunto, estos y otros avances significan que los pacientes pasan días en lugar de semanas en cuidados críticos y sobreviven en mayor número.

Esa imagen también se refleja en todo el país. Aunque Francia tiene ahora más pacientes hospitalizados con el virus que durante el pico de abril de la ola inicial, hay unos 2.000 menos en cuidados intensivos.

A pesar de que la situación sigue difícil en el país, los hospitales parecen estar aguantando, con capacidad para sobrevivir al punto más alto de la oleada que se espera.

Experiencia Personal

El Doctor Montravers es doblemente consciente de cómo el virus puede dar sorpresas desagradables. Él y su esposa, que también trabaja en un hospital, “quedaron totalmente destrozados durante dos semanas” cuando se infectaron, abatidos por fiebres, dolores de cabeza, dolores y tos.

Perdió 5 kilogramos de músculo, que ahora está tratando de recuperar usando su bicicleta para trasladarse al hospital, la cual deja bien resguardada con un candado que compró al cerrajero local, para poder seguir utilizándola para sus ejercicios.

Al llegar un nuevo día al hospital, recibió la buena noticia de que habían pasado una noche tranquila en cuidados intensivos, ya que sólo recibieron una paciente adicional por coronavirus, con dificultades respiratorias.

Ahora, hay camas de sobra en cuidados intensivos.